Biografía

miércoles, 3 de diciembre de 2014

A puerta cerrada

Hoy he querido hablaros de una de mis obras literarias favoritas en lengua francesa: Huis clos (A puerta cerrada), de Jean-Paul Sartre. Conociendo un poco a este autor, enseguida nos daremos cuenta de que se trata de una obra de fuerte carácter filosófico. En esta obra teatral Sartre nos muestra su propia idea de lo que es el infierno: nos lo presenta como una habitación, una sala donde tres desconocidos que acaban de morir recientemente son condenados a vivir allí eternamente (sin poder dormir, comer, parpadear...). No hay ningún verdugo, ni ninguna tortura física, sólo tres personas (dos mujeres y un hombre) obligadas a permanecer allí. De aquí se saca el lema principal de la obra: "El infierno, son los otros" ("l'enfer, c'est les autres").
La primera vez que hice teatro tuve la suerte de hacer un trozo de esta obra, en la que yo representaba al personaje de Estelle. Aún así, tengo pendiente representar la obra completa, ya que es un enorme reto artístico que producir y que representar que me encantaría hacer algún día.
Dos compañeros y yo representando A puerta cerrada en 2010.
Cada uno de los tres personajes quiere saber por qué están allí los otros, ya que es evidente que si están en el infierno es porque los tres son pecadores en algún aspecto. Pero ninguno de los tres está dispuesto a decirlo a la primera de cambio, quieren seguir manteniendo una buena imagen de sí mismos que poder mostrar a lo demás. No he querido nombrar aquí los motivos por los que se encuentran allí, por que considero que una de las genialidades de la obra es ir enterándote poco a poco de lo que sucede, a través de unos diálogos magistrales y de tres personajes de caracteres y personalidades muy diferentes.
Así, la obra explota el concepto de la influencia de las miradas ajenas en nuestra mente: la mirada del otro que desconfía, que desconoce, que nos juzga, que nos condena. Ellos mismos son sus propios verdugos, al observarse y juzgarse entre ellos. En el infierno no existe el tiempo, es el eterno presente, nada cambiará nunca, por el resto de la eternidad. Por lo tanto están obligados a escuchar los pensamientos del otro, cuya presencia se hace insoportable.
En definitiva, Sartre hace una crítica a la sociedad actual, que vive demasiado preocupada por los juícios externos. Hay miedo a mostrarse fuera del mundo de las apariencias. El horror al vacío impone una máscara, es el infierno de ser lo que al otro le importe que yo sea


1 comentario:

  1. ¡Qué apetecible! Acabo de comprobar de que esta obra se puede encontrar en la Biblioteca Central de Vigo, y, por supuesto en la biblioteca de la Universidad de Vigo, ya que por lo visto están las obras completas. En cuanto tenga la oportunidad, la leo. Me gusta mucho esa idea de el infierno en los otros, aunque creo que no es siempre así. De todas formas me parece una idea interesantísima para transportarla al contexto del aula. Podríamos reflexionar sobre la importancia que otorga el alumno a los "demás" y a su propia imagen en el aula, así podríamos retomar ideas como la autoestima y reprochar ciertas actitudes de docentes de la antigua usanza que recurrían a la humillación pública.
    Aprovecho tu entrada para sugerir otra obra de teatro que creo que puede ser interesante para trabajar también en un contexto educativo. "Arte" de Yasmina Reza. Es una especie de debate entre tres amigos sobre "Arte" que saca sobre la mesa ciertas absurdidades de la sociedad. La puesta en escena es muy sencilla y la interpretación asequible. Yo no lo dudaría si fuese profe de francés. Gracias por la recomendación literaria.

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