¿Que por qué me decidí a dedicarme a esto? Vereis, a mí siempre se me dió bien el inglés, pero cuando llegué al instituto digamos que el francés no era mi fuerte. Conoci a unos chicos franceses que vinieron a mi instituto de intercambio, me gustó el contacto con ellos y al siguiente intercambio no dudé en participar. Además, viajaría rodeada de toda la gente de mi pandilla de amigos (la misma de hoy en día, por suerte). El 12 de junio de 2004, estando yo en 2º ESO, salimos en autobús hacia Francia, nos esperaban 25 horas de viaje hasta llegar a París, y luego partiríamos hacia Charleville-Mézières, la capital de las Ardenas (la comarca del champán), la ciudad de Rimbaud,
donde nos recibirían nuestras familias de acogida.


La experiencia no pudo ser mejor... A los dos días no sólo me comunicaba ya en francés, sino que sin darme cuenta me había convertido en la traductora oficial del intercambio: esa gente que sacaba muchas mejores notas que yo en francés venían a pedirle que les tradujera cosas. ¿Por qué? Muy simple: porque yo era la única que me atrevía a hablar en francés, aunque fuera mal, con nuestros correspondientes, que tenían un nivel de español bastante bueno. Enseguida me encariñé con la familia y con mi correspondiente, que eran una gente encantadora a la que volvi a visitar en varias ocasiones en estos 10 años, y con los que sigo en contacto constante. También hice muchos amigos franceses de mi edad, y hasta un noviete de estos que te echas con 14 años.. Todo esto fue clave para continuar aprendiendo el idioma, ya que mi contacto con ellos era diario, vía telefónica o vía internet. Enseguida decidí que ese precioso idioma sería mi futuro.
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| Mi correspondiente francesa, Aurore, a la que sigo muy unida. |
Por suerte, los siguientes años volvimos a ir de intercambio, a reencontrarnos con nuestros amigos, a hacer otros nuevos, a seguir aprendiendo el idioma. Algunos volvimos de visita varias veces, algunos franceses vinieron a O Grove, y descubrimos lo enriquecedora que puede llegra a ser una experiencia como ésta para todos. Sí, para todos, porque aunque yo sea de las pocas que siguieron aprendiendo el francés todos lo recordamos como una experiencia vital que nos gustaría volver a vivir. Es por esto que, el día de mañana, cuando sea profesora en un centro (ojalá en el de O Grove, como dije en mi primer post) me encantaría organizar intercambios para mis alumnos y que ellos vivan la experiencia que pudimos vivir nosotros. Porque desde luego yo nunca se lo agradeceré lo suficiente a mis profesores.
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